Trastornos del habla


Las dificultades en el habla, exclusivamente afectan  a la expresión oral, conservándose la capacidad de representación, la comprensión, y el aprendizaje. Suponen una incompetencia, dificultad o insuficiencia para ejecutar de manera correcta los sonidos del habla (fonemas).

Los niños suelen cometer errores en su habla. Alteran alguna sílaba, chocolate- /-late/, alteran el sonido de las palabras, zapato- /sapato/ o bufanda- /fufanda/ e incluso pueden alterar la estructura de la frase, como por ejemplo: «hola soy Víctor»- /-la toy -ito/.

Si estas características persisten más allá de los 4 años, es recomendable consultar a un Logopeda colegiado.

De acuerdo con la «ASLHA» (American Speech-Language-Hearing Association) los trastornos del habla afectan al 10% de los niño/as. De estos niño/as, entorno al 5-6% se diagnostican en edad preescolar (3-5 años).

Las dificultades en el habla, se pueden clasificar en:

  • Articulación: este término hace referencia a la posición y movimiento que adoptan los órganos mientras se permite la salida del aire ejecutando así los fonemas propios de nuestro idioma. Los fonemas los podemos clasificar en función de: el punto de articulación, modo de salida del aire, cavidad de resonancia y vibración o no de las cuerdas vocales. Las alteraciones en la articulación son las que se manifiestan en la realización de estos fonemas. Reciben el nombre de dislalia y se clasifican en:
    • Dislalia evolutiva: La fase de desarrollo del lenguaje infantil en la que el niño no es capaz de utilizar ni repetir algunos fonemas o palabras debido a su inmadurez fonológica o articulatoria, no debe ser considerada como alteración, sino como proceso de maduración normal. Se consideran transitorias y de recuperación espontánea. Sólo si persisten a los 3-4 años, deben ser tenidas en cuenta.
    • Dislalias funcionales: incorrecta articulación de fonemas sin causa orgánica, siendo exclusivamente funcional, debido a la falta de precisión motora. Consideraremos dislalia a partir de los 4-5 años, ya que a esta edad es cuando estadísticamente, ya se debe presentar una correcta articulación de los fonemas (excepto /r/).
    • Dislalias orgánicas, también conocidas como  Disglosias: Dificultades de articulación que tienen como origen, alguna causa orgánica, afectando a una o varias de las estructuras anatómicas que intervienen en el habla (labio leporino, fisura del paladar, macroglosia, por ejemplo).
    • Dislalias audiógenas: son aquellas que tienen como origen la pérdida auditiva. No puede reconocer ni reproducir fonemas semejantes entre sí. Además, se añaden alteraciones de la voz y del ritmo, lo que hace menos inteligible su habla. La causa puede ser adquirida o congénita.
    • Inmadurez articulatoria (M. Monfort): Mientras la dislalia evolutiva, es una alteración fonética, la inmadurez articulatoria se refiere a dificultades fonológicas. Esto quiere decir que el niño será capaz de articular el fonema de manera aislada y su repetición, pero no realiza de manera correcta su diferenciación y su orden dentro de las palabras. Omisiones de fonemas o de sílabas enteras.
    • Disartria: Alteración del habla causada por una lesión neurológica que dificulta o inhibe el control muscular, además, puede afectar a la respiración, fonación, resonancia y demás funciones. Las dificultades de expresión pueden tener repercusiones negativas en la personalidad del niño (sentimientos de inferioridad, inhibición comunicativa…) y en el aprendizaje de su lecto-escritura.

 Retraso del habla: Enlentecimiento del desarrollo del habla sin causa que lo justifique. Dificultades de expresión, pero con comprensión preservada. Caracterizado por la distorsión general del discurso, pudiendo afectar al sonido de un fonema, de sílabas o incluso de palabras (muñeca-eca). Suele aparecer escaso vocabulario y estructuras morfosintácticas reducidas. No baja la tasa de habla. Estos errores, pueden mantenerse incluso hasta los 5 ó 6 años, a partir de esa edad si persisten deben ser considerados como alteración y no como retraso.